Flor de León

Llenando la hoja en blanco

Menú
Menú

Categoría: Comedia

Los aliens no tienen sentido del humor

Los aliens no tienen sentido del humor

Publicada el enero 28, 2026enero 28, 2026 por Alfredo H. Álvarez

Qué pena que los alienígenas no tengan nuestro sentido del humor. Imagínate ir en tu nave espacial, sobrevolando la Ciudad de México, y de pronto encontrarte con una caravana de botargas del Dr. Simi perreando por toda la calle. Los aliens no se van a reír de eso.

Es triste pensar que visitan un planeta lleno de momentos chistosos, coincidencias perfectas para una carcajada, y ellos —privilegiados con una nave espacial de último modelo— pasan de largo pensando en la extracción de órganos y la dominación global.

Con esa tecnología podrían abducir a los mejores standuperos del mundo, pero no: prefieran las vacas. ¿Por qué les interesan tanto las vacas? ¿Acaso la leche es la moneda de cambio en la galaxia y nadie nos dijo? ¿Será la Tierra una mina de “vacas”?

Quizá los símbolos en los campos de maíz son, en realidad, chistes que nos dejan los aliens, pero nosotros no tenemos su sentido del humor. Tal vez se esfuerzan muchísimo en pensar un buen chiste para nosotros y simplemente lo ignoramos. Uno creyendo que nos dejan el secreto del universo, cuando ellos simplemente están dejando un chiste de porque el marciano cruzó la galaxia.

Qué pena que los humanos no tengamos su sentido del humor.

Creepypasta

El moderno Sansón

Publicada el enero 27, 2026enero 27, 2026 por Alfredo H. Álvarez

Un día, navegando por la red, me encontré con una de esas leyendas urbanas bien random. Se titulaba El moderno Sansón. Estaba en un hilo de Reddit sobre leyendas urbanas. Un usuario había escrito que en las calles de su ciudad existía la leyenda de una especie de Sansón: un hombre de cabello largo que, según los testigos, tenía poderes misteriosos.

Hasta ahí todo bien; lo raro empezaba cuando explicaban los poderes de este sujeto sacado de un capítulo de Gravity Falls. Decían que su cabello era tan duro como el acero. Otros afirmaban que podía curar el cáncer si lo consumías diariamente. Algunos incluso aseguraban que se podía hacer ropa con su cabello y que esta nunca se deterioraba.

Todo esto parecía sacado de esas historias de internet de los 2000, cuando hablaban de Chuck Norris. Tenía años que no encontraba algo tan gracioso en internet que no fuera un meme o video en instagram. Era el internet de antes, el de la vieja escuela, el de “esto le pasó a un amigo de un amigo”: historias random creadas con el mero propósito de hacerte reir. Cuando te olvidas de buscar likes, de generar interacciones en una red social, y simplemente dejas volar tu imaginación para crear historias tontas pero graciosas.

Lo más loco fue una persona que afirmaba que este Sansón era un experimento de los judíos para dominar el mundo. Esa misma teoría tenía su propio hilo en Reddit.

Pasé como dos horas leyendo ese hilo. No saqué ningún provecho, no aprendí nada, pero ese día me divertí como en 2002, cuando leía creepypastas en 4chan.

Gracias internet. Nunca mueras.

Las Margaritas

Publicada el enero 15, 2026enero 20, 2026 por Alfredo H. Álvarez

A Damián siempre le han gustado las margaritas. Realmente no es que sea una persona refinada, ni que vaya a bares de cócteles, ni siquiera es afeminado, pero siempre ha sentido una gran atracción por esa bebida refrescante, sofisticada y coqueta.

De niño vio una película; no recuerda ni la trama ni el título, pero lo que sí recuerda es que el personaje principal, un dizque detective de poca monta, siempre se tomaba una margarita antes de empezar a investigar uno de sus casos. A Damián eso le pareció increíble. Él solo había visto que su papá y sus amigos tomaban cerveza cuando se juntaban los domingos a asar carne y recordar viejos tiempos en los que todos eran deportistas, no tenían deudas y tenían cabello.

Siempre asoció la cerveza con ser un adulto aburrido, pero una margarita era para los misteriosos, para los osados, para prepararse para seguir a un posible criminal. Lo curioso es que Damián nunca se había atrevido a pedir una margarita: ¿qué iban a decir de él? Un arquitecto, campeón de lucha en la escuela, padre de tres hijos, tomando una margarita… seguro era rarito.

Pero Damián siempre lo tenía presente; era como un placer culposo que ni siquiera había tenido el gusto de disfrutar a escondidas. Hoy Damián cumple 40 años. Hoy Damián está decidido a tomarse esa margarita. Y qué mejor que hacerlo antes de ir a su fiesta de cumpleaños (que para nada era ir a investigar a un criminal: era una reunión con cuatro personas más, un bebés, y que seguro acabaría antes de medianoche, pero eso no le importaba).

Damián quería probarla. Salió de la oficina, se subió al coche y buscó en la aplicación de mapas: “margaritas”. Cinco lugares se desplegaron. Obviamente fue al más alejado; no quería toparse con nadie conocido.

Llegó al lugar. Era muy fancy, con muebles caros, plantas y flores por todos lados (no se parecía para nada al bar que frecuentaba el detective). Estaba en el décimo piso de un edificio bastante lujoso y lleno de gente refinada. Se sentó en la barra, pidió su margarita y esperó. Sentía una emoción desbordante. Los segundos parecían horas.

El bartender regresó y le puso una margarita adornada con una pequeña sombrilla roja. Damián estaba extasiado. Vio la hora, vio su celular, volvió a mirar el lugar. Tomó la bebida y, de un sorbo, se la acabó.

Un silencio invadió el bar. No sabía si era por tanta expectativa o por haber creído en una película de bajo presupuesto de un canal de televisión abierta, pero la margarita no le supo a nada especial. El bartender se le acercó y le preguntó si quería otro trago.

Damián pidió un whisky. El bar se llenó de ruido de nuevo. Damián le gritó al bartender:

—No, mejor dame otra margarita.

Damián sonrió.

Este es mi diario, un recordatorio que tengo que escribir todos los días. Todos los relatos aquí son de ficción.

© 2026 Flor de León | Funciona con Minimalist Blog Tema para WordPress