Qué pena que los alienígenas no tengan nuestro sentido del humor. Imagínate ir en tu nave espacial, sobrevolando la Ciudad de México, y de pronto encontrarte con una caravana de botargas del Dr. Simi perreando por toda la calle. Los aliens no se van a reír de eso.
Es triste pensar que visitan un planeta lleno de momentos chistosos, coincidencias perfectas para una carcajada, y ellos —privilegiados con una nave espacial de último modelo— pasan de largo pensando en la extracción de órganos y la dominación global.
Con esa tecnología podrían abducir a los mejores standuperos del mundo, pero no: prefieran las vacas. ¿Por qué les interesan tanto las vacas? ¿Acaso la leche es la moneda de cambio en la galaxia y nadie nos dijo? ¿Será la Tierra una mina de “vacas”?
Quizá los símbolos en los campos de maíz son, en realidad, chistes que nos dejan los aliens, pero nosotros no tenemos su sentido del humor. Tal vez se esfuerzan muchísimo en pensar un buen chiste para nosotros y simplemente lo ignoramos. Uno creyendo que nos dejan el secreto del universo, cuando ellos simplemente están dejando un chiste de porque el marciano cruzó la galaxia.
Qué pena que los humanos no tengamos su sentido del humor.
