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Adicta a la velocidad

Adicta a la velocidad

Publicada el enero 28, 2026enero 28, 2026 por Alfredo H. Álvarez

Ella era adicta a la velocidad.

Todo comenzó con las motocicletas. Tomaba las autopistas con su moto de pista y se lanzaba a toda velocidad, devorando el asfalto. Amaba las curvas, ese instante preciso en el que su rodilla rozaba el pavimento a milímetros del suelo era su goce. Pronto se volvió una auténtica junkie de la adrenalina.

Durante un tiempo retaba a los traileros. Le excitaba colocarse justo frente a ellos, tan pegada al trailer que el chofer dejaba de verla desde la cabina. Esa sensación de fragilidad absoluta, de poder ser aplastada en cualquier segundo, la fascinaba.

Poco a poco fue subiendo la apuesta. Primero abandonó las protecciones. Luego el caso. Casi sin ropa, desafiaba al destino con el cuerpo expuesto. Pero su hambre de peligro no conocía límites.

Cambió la motocicleta por un convertible clásico: un Mustang rojo. Aceleraba a fondo y manejaba sin rumbo, dejándose llevar. A veces cerraba los ojos durante tres segundos mientras conducía. Después fueron cinco. Luego diez. Cada segundo a ciegas era una caricia más al abismo.

Tentaba a la muerte, eso la excitaba.

Su obsesión podría haber sido infinita, pero la suerte siempre tiene un final. El Mustang terminó estampado contra una caseta de cobro. En ese instante, mientras el metal se retorcía y el impacto lo llenaba todo, sintió el orgasmo más glorioso de su vida. Ver cómo su existencia llegaba al borde del final la llevó al éxtasis.

El choque fue tan violento como el gemido de placer que escapó de su boca.

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Categoría: Narrativa

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